Jean Louis Ferrain dirigente de Adelphis ACM y Didier Naud, investigador asociado al CNRS, desarrollan este nuevo concepto en sus obras publicadas por las ediciones Demos: " Construir construirse, La dinámica del proyecto" y " El valor en la dirección y gestión de empresas ".
La construcción conjunta de un proyecto posee una virtud que se ha vuelto indispensable hoy en día: dar sentido a su acción. Es una fuente de motivación, historia y aventura que une a los hombres y a las mujeres en el momento del proyecto que les hace sentirse orgullosos de su realización, como en la época de los gremios.
Esta es una de las nuevas dimensiones que actualmente tiene las distintas formas del trabajo. En la época de la revolución industrial, hasta mediados del siglo veinte, el hombre era un transformador con una máquina, solo o en cadena, contribuía a transformar la materia para producir objetos. Después llegó la era de los distribuidores. Ahora mientras que en el mundo desarrollado se automatiza la producción que la distribución con internet y el seguimiento logístico hasta el pago sin pasar por caja requiere menos personal, el empleo se está desarrollando sobre todo en los servicios dónde es necesario construir con el cliente.
Esto necesita nuevas competencias y una formación en técnicas desconocidas hasta el momento. La diferencia entre la necesidad en materia de amplificación de empresas y las competencias necesarias es inmensa y hace necesario el recurrir a la formación.
Por esta razón, las empresas nos piden ayudarlas a formar a sus colaboradores para llevar a buen término un proyecto. Esta iniciativa necesita en efecto un trabajo de acompañamiento, colaboración,animación, descubrimiento y aprendizaje de reglas. La herramienta de simulación " Simultrain" puesta a punto por el grupo Demos, permite a un equipo diseminado por el mundo de vivir durante el tiempo de su formación, una colaboración en forma de proyecto, y de descubrir la alegría que procura el ddesarrollo de la inteligencia colaborativa a través de la inteligencia proyectiva.
El individuo en situación de trabajo encuentra así los medios para desarrollar una inteligencia colaborativa. Se le ayudará igualmente a través de las redes sociales y las tecnologías web 2.0, pero esta inteligencia colaborativa no encontrará realmente su plenitud que en esta nueva capacidad de producir juntos. La riqueza de una empresa se medirá en la voluntad de movilizar su capital humano en esta dinámica. La inteligencia proyectiva será el resultado, afirmándose así como una de las palancas mayores del saber operacional.
Escrito por Jean Wermaëre