A la hora de la crisis, la lucha contra el analfabetismo es una de las grandes obras que tiene que llevar a cabo nuestra sociedad, con numerosos retos económicos y sociales. Denis Tersen, director de la agencia regional de desarrollo de Paris Ile de France, explicaba en Le Monde del 10 de enero que “desde un punto de vista macroeconómico, sabiendo que el analfabetismo representa de cinco a seis años perdidos de escolaridad y que casi uno de cada diez habitantes de la región de Ile de France es analfabeto, se puede decir que esta región pierde el 0,2% de potencial de crecimiento anual”. Pero más allá del coste de la escolaridad perdida, hay que añadir el coste de errores provocados por el analfabetismo en términos de seguridad o de control, sin contar ahí la gestión de la angustia o del estrés que provoca en el trabajador (cf. Mi blog del 15 de junio del 2009).
Por eso hay que saludar la iniciativa de Michel Zorman, médico de sanidad pública y director en el laboratorio de ciencias de la educación en la universidad Pierre Méndez France de Grenoble que consciente de este grave problema, ha desarrollado el método PARLER ( hablar, aprender, reflexionar, leer juntos para tener éxito).
Este método se experimentó entre 2005 y 2008 en Grenoble en las grandes secciones de las clases de párvulos. Construido alrededor de cuatro ejes que son el código alfabético, el análisis fonológico, el vocabulario y la comprensión explícita, realizada con instrumentos como ejercicios de montaje de dibujos asociados a la pronunciación, reuniendo sílabas y descubriendo las palabras intrusas y con puzzles. Este método está centrado en la progresión individual. Esto es, dicho sea de paso, una bonita ilustración de la potenciación del individuo en el proceso de aprendizaje que es el gran desafío de la educación y de la formación en los próximos años (cf mi blog sobre el foro mundial de la educación del 28 de noviembre). Michel Zorman explica que “en el método PARLER, hay que saber con precisión la situación de cada niño para permitirle progresar”.
Los resultados fueron espectaculares: los grupos que habían seguido el método PARLER sobrepasaban ampliamente la media nacional. Los muy flojos no representaban mas que el 11% del grupo contra el 25 % en el muestrario de la media nacional. En cuanto a los muy buenos lectores, subieron al 45% contra 25 en los grupos testigos.
La experiencia se realizó en Lyón pero sin preparación suficiente de los profesores; los resultados no estuvieron a la altura de la espera. El laboratorio de Ciencias de la Educación de Grenoble decidió suspender la operación.
Pero la asociación AGIR para la escuela, financiada por el Instituto Montaigne, ha vuelto a tomar el proyecto y ha lanzado una nueva experiencia en Puy en Velay desde el pasado septiembre, acompañada de un seguimiento muy particular del alcalde y ministro de la enseñanza superior Laurent Wauquier, a cuya hija de 5 años le concierne. Con su acuerdo, la asociación AGIR ensaya el método en 175 clases en los suburbios de Paris.
Si la experiencia es concluyente, debería generalizarse con la doble esperanza de reducir el número de analfabetos y de poner fin a la guerra escolar entre defensores del método silábico y los del global.
El reto es enorme porque en el día de la Defensa y el Ciudadano en 2010, destinada a los jóvenes de 17 años, el 5% de ellos eran casi analfabetos, el 5,7% leía sin comprender, el 9,6% tenía una vaga noción del sentido por una lectura incoherente y finalmente al 9,2% le costaba leer, es decir, según la definición del ministerio de Educación “ tardan dos segundos y medio para descifrar dos palabras contra 1,3 segundos para un lector eficaz”.
Los mismos resultados se aplican a los niños de 9 años. El programa Piris (Programa Internacional de Investigación en Lectura Escolar) compara la aptitud a la lectura de niños que salen de la clase de CM1, es decir que tienen una media de edad de 9 años en diferentes países. En 2006, Francia contaba con un 24% de lectores de un nivel bajo contra 12% en el Reino Unido y 13% en Alemania!
En cualquier caso, el impacto del analfabetismo es a la vez societal y económico. Si se reduce, ello contribuirá a mejorar seguramente las competencias individuales y colectivas de la población activa y contribuirá a generar crecimiento.
Este proyecto desafía a la vez el mundo de la educación y el de la formación. Merece la pena que todos nos movilicemos para lograrlo. Es una cuestión de dignidad y de respeto que demos la oportunidad a todos nuestros conciudadanos de aprender a leer y a escribir para poder vivir y trabajar normalmente, participar en el debate democrático y ejercer con discernimiento su libertad. Quizás nunca haya sido tan poderoso el conocimiento operativo como ahora y los retos tan enormes.