Esta es la pregunta que se hace Pierre Caspar en su libro “La Formación de Adultos, ayer, hoy, mañana”, publicado por ediciones Eyrolles. Él la contesta de inmediato explicando que lo que está a nuestro alcance son numerosos datos pero que todavía no son conocimientos.
Para que estos datos lleguen a ser en primer lugar saber y conocimiento a continuación, deben sufrir un proceso de asimilación por parte del individuo, siendo la educación en los jóvenes y después la formación para los adultos, las que los organizan y facilitan.
Es la historia de la aparición en Francia de la formación de adultos que Pierre Caspar cuenta y describe en su apasionante y burbujeante obra. Actor comprometido e importante de su desarrollo ( de la formación), nos muestra su trabajo, el de un ingeniero de minas que ha utilizado su talento y su saber hacer para construir progresivamente una ingeniería de aprendizaje generadora de adquisición de competencias.
Tres ejes mayores dan ritmo a esta aventura, desde la creación del CUCES (Centro Universitario de Cooperación Económica y Social) creada por Bertrand Schwartz después de la guerra, hasta la aparición de las nuevas tecnologías, las redes sociales y de la Web 2.0 en el proceso de aprendizaje:
- La adquisición del saber se sitúa en la acción
- La adquisición del saber está en una lógica económica
- La adquisición del saber se realiza en todo momento y en cualquier lugar.
La formación se realiza alrededor de un proceso definido por una ingeniería pedagógica que crea un lazo de unión entre la adquisición de competencias y acción o situación de trabajo. A esto se le llama: estudio de casos, resolución de problemas (Problem Based Leaning), juegos de roles o simulación. Para Pierre Caspar, la dimensión societal es el centro de esta “ formación acción”: “ No solamente se adquieren nuevas competencias, sino también es tomar conciencia de que cada uno de nosotros, a través de estas acciones, toca a la vida de los demás de la misma manera en que él mismo se ve afectado por sus comportamientos.
Aquí se perfila toda la dimensión humanista que acompaña el desarrollo de la formación en Francia y que, con Jacques Delors primero, conducirá a la ley del año 71, y mas recientemente a los acuerdos del 2003 sobre la creación del DIF (Derecho Individual a la Formación). Esto es la doble virtud de este trabajo: ser fuente de creación de riqueza para la empresa y para el individuo.
El campo de la economía está entrando poco a poco en el mundo de la formación. Los conceptos económicos formatean el campo del aprendizaje. Tienen como nombres: evaluación, inversión formación, medida del resultado o ROI y competencia. Esta última, que apareció en Francia a finales de los años 80 y fue llevada ampliamente a cabo por la dirección de Formación del MEDEF y por su director Alain Dumont, resume bien el vínculo existente entre la adquisición de conocimientos y la producción económica: la competencia, concepto dinámico, mide la capacidad que posee un individuo en movilizar sus conocimientos, el saber-hacer y el saber-estar, adquiridos por la educación o la formación, en situación profesional. La GPEC (Gestión Provisional de Empleos y Competencias) y la gestión individual de las remuneraciones acaban de nacer y abren una nueva era en la gestión de los recursos humanos. Citamos de nuevo a Pierre Caspar: “Las mutaciones mas profundas del campo de la formación vienen probablemente de su creciente integración en el conjunto de los procesos de gestión y de desarrollo de los recursos humanos”.
Y también, el nivel de competencias en el trabajo de una población, forma parte del capital humano de una empresa. La competencia es un recurso precioso y raro, que conviene preservar y renovar. La empresa se inscribe entonces, en una lógica de desarrollo duradero. En 60 años, la formación ha pasado del estatuto de herramienta de aprendizaje al de factor constituyente del capital inmaterial de una organización.
Pero la aventura no ha terminado : todo es formación u objeto de formación. Pierre Caspar pregunta: “¿ Somos conscientes de que hoy en día, es potencialmente posible de hacer formadora la mayor parte de las situaciones profesionales?” La sociedad se convierte en cognoscitiva y los conocimientos se distribuyen, se reparten, se intercambian y se reconstruyen a través de miles de redes y de grupos de colaboración. El aprendizaje se vuelve organizativo. La pedagogía está evolucionando de una lógica bilateral ( relación profesor - aprendiz ) a una relación multilateral, donde los aprendices aprenden entre ellos, comparten las buenas prácticas, acceden inmediamente a las bases de datos y donde el formador se convierte en mediador o facilitador.
Es posible que durante este período, el formador quizás haya perdido su monopolio en la transmisión del conocimiento, puesto que ahora todo es lugar y objeto de formación. Pero en el centro del análisis y de la construcción, quedan los procesos educativos que facilitan al individuo la capacidad a adquirir por sí mismo, los saberes que están a su alcance para transformarlos en conocimientos y que le hacen ser “ un hombre cognoscitivo”.
Gracias a Pierre Caspar