Al presentar en el pasado mes de Febrero, el informe ”Nuevas competencias para nuevos empleos: actuar inmediatamente”, el comisario europeo de educación, formación, cultura y juventud, ha hecho sonar la alerta indicando que un tercio de la población europea en edad de trabajar, no poseía prácticamente calificaciones “formales”, es decir adquiridas por una formación inicial o continua.
La consecuencia más tangible y la más inquietante de este estado de cosas, concierne la dificultad para encontrar un empleo. En efecto, las posibilidades de obtener un trabajo se encuentran reducidas al 40% para un individuo desprovisto de calificación.
Se puede abordar el tema de manera más optimista y constatar que a más nivel de formación, las posibilidades de encontrar un empleo es mayor: el 84% para las personas con un alto nivel de calificación; el 70% para aquellas que disponen de un nivel medio de calificación y el 40% para los poco calificados.
El combate para la calificación profesional, llevado a cabo por la Comisión Europea desde Lisboa, en el 2000, se prosigue en un contexto más difícil, teniendo en cuenta la crisis que atravesamos y la potente subida de las economías emergentes como China, Brasil e India.
Con el desarrollo de la mundialización de los intercambios, estas economías ponen en tensión la competencia de nuestras empresas y hacen del desarrollo de competencias un factor estratégico para el futuro de la economía europea.
A la dificultad del problema planteado, hay que añadir el hecho de que en Europa el desafío de la calificación profesional se revela a partir de dos constataciones desfavorables. Por una parte, la baja demográfica y por otra, una salida masiva del mundo del trabajo de los mayores que se jubilan.
Esta realidad incomprensible genera, poco o mucho, según los sectores de actividades, una pérdida de competencias ( cf mi blog del 5 de Diciembre del 2007 sobre el sector nuclear en Francia). Tal pérdida tiene el riesgo, a la vez, de frenar el desarrollo económico y mantener un nivel de paro alto (10%) en Europa.
Aviane Bulgarelli, directora del CEDEFOP (Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional) realiza a partir de esta constatación y de este análisis, la previsión siguiente: las ofertas de empleo disponibles en los próximos 10 años, exigirán grandes conocimientos y competencias, y representarán el 42% de la totalidad de empleos en el 2020.
Se imponen medidas de urgencia. El nuevo Comisario Europeo encargado de la educación y de la formación, el eslovaco Maros Sefcovic, ha lanzado cuatro planes de acción:
- Aumentar el nivel global de competencias
- Proponer las buenas competencias adaptadas a las necesidades del mercado
- Anticipar, definir y estructurar las competencias exigidas por los nuevos empleos
- Innovar sobre el plan pedagógico, instrumentar la medida de los resultados, la evaluación o el ROI, y permitir la instauración de certificados de validación de los conocimientos adquiridos después de las formaciones.
La obra es grande y lo que está en juego es capital para Europa: su lugar en el mundo del siglo 21.
Todos los operadores encargados de la difusión, de la adquisición y de la gestión del conocimiento operativo deben aportar su contribución a la realización y al éxito de una empresa tan considerable.